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Lecturas
TEORIA DEL APEGO
DE JOHN BOWLBY
Autor: Francisco Spinelli
-Medico Psiquiatra y
Psicoterapeuta
-Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Provincial de Rosario
-Docente Responsable de Psiquiatría Adultos de la Facultad de
Ciencias Medicas de Rosario
-Terapeuta Cognitivo Posracionalista
Publicación: Ateneo de
Estudios Psicoanaliticos de Rosario
Salta 1233 - 2000 Rosario - Tel: (0341) 4403176 - E-Mail: adeptos@
steel.com.ar
Serie: Ordenadores Teóricos del Psicoanálisis
Año 0 - Nº 1 - Abril del 2000
Coordinadora: Maria del Carmen Caratozzolo
Corrección: Marta Rubulotta
Secretario Cientifico: Jose Antonio Giraudo
JOHN BOWLBY: DATOS BIOGRAFICOS
Vamos a contar un poco de la historia, tratando de ubicarnos en la
persona, en la historia y en su Ambiente.
En general, este es un ejercicio que debería hacerse cuando se estudian
todas las teorías. Epistemológicamente, cabe la inclinación hacia el
sujeto histórico, o sea, en el sentido de que las metáforas provienen de
una época determinada.
Bowlby nació en Londres en 1907 y falleció bastante recientemente en 1990.
Un hecho significativo es que a los 7 años, o sea en 1914, fue enviado por
un hermano a un lugar de residencia para niños, por el inicio de la
primera guerra mundial. Esto debió ser significativo porque una parte
importante de sus estudios estuvo referido a los efectos de la separación
de los hijos de los padres y, particularmente en los niños de guarderías,
se veían los efectos que causaba la separación respecto de los padres.
Lamentablemente, Inglaterra entre las dos guerras mundiales y
posteriormente a la 2º guerra mundial, tuvo una especie de indeseado
laboratorio natural para el estudio de las separaciones, porque
innumerables cantidades de chicos, entre ellos Bowlby mismo, sufrieron la
separación de sus padres, fueron enviados fuera de Londres. ( Ricardito,
paciente de Melanie Klein también fue enviado al campo). Era un hecho
frecuente, bastante lógico, pero con consecuencias también indeseadas. De
modo que eso, quizás, lo orientó, por su propia experiencia personal y lo
que él observaba en el ambiente, a la atención puesta en las separaciones
de los hijos de los padres. No podría decirse que es exactamente pionero
en esto, porque hay también estudios de otros autores, como Spitz, pero ha
puerto atención importante a estos estudios y a las separaciones.
Bowlby estudió medicina, luego ingresó en la Sociedad Británica de
Psicoanálisis. Fue vicepresidente de la misma entre 1956 y 196l, una época
donde el presidente era Donald Winnicott. Bowlby manifiesta afinidad con
Winnicott, así, en algunos párrafos, dice que este era gran clínico, con
grandes dotes intuitivas, dice “yo intento darle a la cosa una forma
científica pero fundamentalmente, cantamos la misma canción”.
Bowlby fue didacta de la Sociedad Internacional Psicoanalítica pero, al
mismo tiempo, recurrió a otros campos fuera del psicoanálisis: la
etología, teoría de la cognición, teoría de los sistemas.
Su teoría, en principio, se desarrolló dentro de la teoría de las
relaciones objetales.
Sobre su historia personal diríamos que Bowlby se analizo con J. Riviere y
supervisó con M. Klein. Luego tuvo bifurcaciones con respecto a la
corriente Kleiniana, y después una divergencia importante, incluso
pareciera que Melanie Klein consideró como traición los desarrollos de
Bowlby y le hubiera indicado que supervisara con Winnicott.
Con respecto a su obra, los principales textos en castellano corresponden,
los tres primeros, a una trilogía
1- “El vinculo afectivo”, donde desarrolla la teoría del apego y da las
bases etológicas conque intenta sostener esta teoría.
2- “La separación afectiva”, hecho que jerarquiza, dado que dentro de este
modelo, el apego tiene una función protectora, la separación es una causal
muy grande de angustia.
3- “La perdida afectiva”, aquí desarrolla toda la teoría de los duelos
normales y patológicos, en los niños y adultos.
Finalmente cabe mencionar el libro “Una base segura” de 1988.
EL CONCEPTO DE PARADIGMA
Bowlby es un autor novedoso; presenta una serie de teorías e ideas nuevas
pero ha sido, evidentemente, poco difundido. Se suele decir que la teoría
de Bowlby implica un nuevo paradigma.
Como se va a utilizar la noción de paradigma para comparar paradigma
económico pulsional, de supervivencia, etc., y la noción de paradigma se
utiliza bastante en el ambiente psicoanalítico de una u otra manera,
merece algún tipo de comentario.
El concepto de Paradigma fue introducido en 1962 por un epistemólogo que
esTomas Kuhn. Desde el comienzo mismo de la presentación de este concepto
en “La estructura de las revoluciones científicas”, hubo problemas en
cuanto a la delimitación clara del concepto. Hay epistemólogos que
cuestionan a Kuhn diciendo que ha tenido falta de constancia semántica
porque lo utilizó en 22 sentidos distintos en su libro. Kuhn, que es una
persona que suele tolerar las críticas, las acepto y en un libro
posterior, en 1969, admitió que lo había utilizado en forma ambigua.
El termino paradigma, básicamente, se utiliza en dos sentidos
fundamentales: uno como modelo paradigmático, se dice por ejemplo esa
situación es paradigmática pero esa no es la forma que más interesa.
La otra forma de utilización de paradigma es como una constelación de
teorías, creencias, valores y técnicas que comparten los miembros de una
comunidad científica. Esto merece algunas aclaraciones.
Se dice constelaciones de teorías, creencias, valores y técnicas: esto
implica que para este tipo de pensamiento, las técnicas, las teorías y los
valores forman un conjunto relacionado; por eso, es una constelación. O
sea, en un determinado pensamiento, hay una determinada selección de los
datos, técnicas o métodos acordes a las teorías.
Se dice también que comparten los miembros de una comunidad científica,
quienes serian, para Kuhn, los profesionales de la disciplina, por ejemplo
los psicoanalistas serían miembros de la comunidad científica.
Se suele plantear si se puede hablar de un paradigma psicoanalítico: esta
es una cuestión muy difícil de responder. Si nos atenemos estrictamente a
la definición de Kuhn, tenemos que plantearnos si todos los miembros de la
comunidad científica comparten el mismo paradigma.
Si lo miramos desde el punto de vista institucional, la respuesta es
negativa: no se comparten los mismos paradigmas puesto que esta dividido
en instituciones, en algunos casos, con cierta animosidad entre ellas.
Visto desde otro ángulo, se podría considerar si se comparten otras cosas
en el campo del psicoanálisis, como por ejemplo la literatura de base:
seria otro de los criterios. Tomas Kuhn dice que en grado notable los
miembros de una comunidad científica han tenido las mismas lecturas y
extraído las mismas conclusiones
Podemos decir que los distintos grupos psicoanalíticos parten o se
refieren a la obra de Freud vale decir que hasta ahí se podría decir que
se acepta el paradigma psicoanalítico. Pero dice Kuhn que se han sacado
las mismas conclusiones y en este caso la respuesta es negativa porque se
sabe que hay grupos que se apoyan en distintos textos de Freud que
permiten una conceptualización distinta. Los autores pos-kleinianos,
partiendo de la obra de Freud, han hecho desarrollos que alteran desde el
complejo de Edipo, a la teoría de los síntomas o la meta psicología, de
modo que no se puede hablar de un paradigma psicoanalítico compartido o
único.
Kuhn con el tiempo, fue modificando su noción de paradigma para elevarla a
una definición más discreta que sería la siguiente: agrupaciones de
científicos con ciertos objetivos comunes o que comparten ciertos puntos.
Esa definición de paradigma más restringida es la que cabría en el campo
del psicoanálisis y, más aun, se podría decir que el campo psicoanalítico
se caracteriza por un paisaje de paradigmas alternativos, o sea, habría
diversos paradigmas psicoanalíticos.
En esta breve introducción de orden epistemológico con respecto a la
noción de paradigma, cabe aclarar que no es equivalente paradigma a
teoría. La noción tradicional en epistemología ha sido la de teoría.
Existía una teoría que interpretaba una serie de datos, que eran
relativamente estables, más o menos fijos o neutros; Las teorías eran
distintas interpretaciones que se hacían de datos externos y neutros,
entonces, se dividía entre lenguaje observacional y lenguaje teórico. El
lenguaje observacional eran datos fijos y neutros.
La noción de paradigma implica una revisión del sentido: los datos no
serían independientes de las teorías; de ahí que, en la noción de
paradigma, los datos formen parte de la constelación. Esto quiere decir
que, por ejemplo, en la clínica, un analista que poseyera o utilizara un
paradigma de orden alternativo va a percibir y seleccionar datos
diferentes que aquel que tiene otro tipo de paradigma. El paradigma
ilumina ciertas formas pero deja otras zonas en sombras.
Así, por ejemplo, Freud, utilizando un paradigma pulsional, examinando el
caso clínico de Juanito, dejo parcialmente en las sombras algunas
influencias como la madre de Juanito, más específicamente, las
comunicaciones y mensajes de la madre, Freud se refiere a la madre en un
sentido distinto, como el objeto hacia el cual Juanito se dirige. Con ese
paradigma, Freud iluminó más a Juanito pero la madre queda parcialmente
velada, en cuanto a la influencia de sus mensajes sobre el hijo.
Bowlby va a hacer una relectura del historial de Juanito: él considera que
los mensajes maternos le provocaron un estado de apego ansioso, es decir
un temor a perder a la madre. Al tener un paradigma diferente, Bowlby
recorta en forma diferente los datos, pone atención en la madre, y con
esto no es que se este validando a Bowlby y no validando a Freud, sino que
se especifica el hecho epistemológico de que, al poseer determinado tipo
de paradigma, se seleccionan determinados datos: el dato deja de ser lo
dado para pasar a ser lo seleccionado por el analista
Esa es la razón por la cual la noción de teoría no se utiliza y se usa, en
cambio, la de paradigma que implica una selección de los datos.
En este trabajo, se va a comenzar a trabajar con un paradigma alternativo.
Esto implica que tendremos que cotejarlo con el paradigma Freudiano.
Bowlby habla de paradigma y, más aun, utiliza el concepto que Kuhn adopto
un tiempo después: el de marco conceptual. Kuhn abandonó el término
paradigma, pero sus continuadores no; tal es así, que se sigue utilizando
actualmente.
Bowlby va tomar metáforas contemporáneas de su época, provenientes de la
psicología evolutiva, la teoría evolucionista, la etología, que son los
fundamentos con los cuales levanta el paradigma alternativo que él
propone; es decir que estaría en la base de su conceptualización.
Freud no podía no ser contemporáneo de su época; entonces, a pesar de que
hizo una revolución científica, también tomo las metáforas de su época,
específicamente de la física, utilizando un pensamiento analógico con los
circuitos eléctricos, y los sistemas hidrodinámicos.
BOWLBY: SU RELACION CON OTRAS TEORIAS
a) Su relación con la teoría de las relaciones objetales de Melanie
Klein
Bowlby apreciaba de la Teoría Kleiniana, básicamente el hecho de las
relaciones objetales tempranas, que coincide con su pensamiento de un
apego primario temprano. También coincide con el énfasis puesto en los
duelos y en las perdidas en los niños, algo que él enfatizaba.
No concordaba con el pensamiento Kleiniano en lo referente a las
posiciones esquizoparanoide y depresiva, a la teoría del instinto de
muerte y, quizás, a uno de los puntos principales: la noción de fantasía
inconciente y de objeto.
Con referencia a las fantasías, no es que Bowlby piense que las personas
no tengan fantasías. Él va a abandonar la noción de fantasía, y la va a
reemplazar por la noción de ideas inconcientes, porque considera que el
concepto de fantasía remite excesivamente a la idea de autogenerado.
Siendo estricto con la teoría Kleiniana, esto resulta así si uno considera
que el origen de la proyección esta en el accionar de una pulsión que da
origen a la proyección y que después va definiendo las relaciones
objetales. Entonces, la fantasía tendría un carácter más autogenerado.
El tema de la elección entre las fantasías o las experiencias fue el hecho
principal de la división de las aguas en la corriente británica de
psicoanálisis. Lógicamente, él no iba a coincidir con la noción de una
fantasía autogenerada porque estaba enrolado en una corriente que tendía a
enfatizar el peso de las experiencias en la etiología de los síntomas.
Con respecto a las ideas, habla de ideas inconcientes e ideas concientes;
estas son las influencias de la psicología cognitiva, serian las creencias
concientes e inconcientes; ideas que están dentro del psiquismo y que
forman parte de los modelos representacionales.
Nos enfrentamos con un problema de paradigma, ya que para un paradigma
psicoanalítico clásico, el concepto de idea inconciente resulta chocante,
porque Freíd, prácticamente, no lo utilizaba. La idea inconciente esta muy
en relación con las pulsiones; la cognición no tenía un lugar en el
pensamiento de Freíd; por ejemplo la expresión creencia fue utilizada solo
una vez en toda la obra freudiana. El mismo modelo selecciona los
términos, la noción de idea suena un poco chocante y lleva a la pregunta
lógica: conciente o inconciente, porque esta más asociado lo cognitivo a
lo conciente y no a lo inconciente, de modo que acá nos encontramos con un
obstáculo con respecto a que las ideas y, sobre todo, las ideas
provenientes de lo informacional del ambiente se encontrarían contenidas
también en el inconciente.
La aparición de un paradigma nuevo genera la producción de cambios en el
lenguaje, porque cada paradigma tiene un lenguaje determinado. Ese
lenguaje es la forma de captar la realidad, la misma es ordenada,
seccionada, dividida, significada por los términos que pertenecen al
paradigma. Así, por ejemplo, si pensamos en el paradigma económico
pulsional Freudiano, encontramos términos como aparato psíquico, donde
vemos que usa las metáforas del siglo pasado. También encontramos la
noción de trabajo de duelo, que implica una fuerza y contrafuerza, catexia
y retiro de catexia, lenguaje que corresponde al modelo económico
pulsional freudiano.
Bowlby al introducir el nuevo paradigma, cambia algunos términos, porque
corresponden al paradigma que él va introduciendo. Así, el concepto de
fantasías autogeneradas va a ser reemplazado por el concepto de ideas
inconcientes y la noción de objeto también se modifica: en vez de objeto,
va a preferir figura de apego.
Respecto al cambio de la noción de objeto por el desarrollo del concepto
de figura de apego, es difícil afirmar si va a tener éxito en este cambio,
ya que la noción de relación de objeto tiene un enorme arraigo en la
teoría psicoanalítica. De todos modos nunca le gusto a Bowlby el termino
objeto, quizás porque como a todos aquellos que se han interesado por las
relaciones interpersonales, parejas o familias, el término objeto le
parece demasiado estático, demasiado pasivo, inerte, siendo que el otro
que no es un objeto sino que es el otro, puede alabar, insultar,
despreciar, reconocer, desconocer; es decir toda una serie de cualidades
relacionales, que el término objeto no puede contener en si mismo.
En cierta medida, el concepto de objeto esta muy asociado a la noción de
pulsión: es objeto de la pulsión, la pulsión se dirige al objeto, etc. Los
defensores de la teoría Kleiniana de las relaciones objetales podrían
decir que estas son otra cosa, se podría coincidir en que son otra cosa,
pero están teñidas por la pulsión. Lo que rige las relaciones objetales es
el interjuego pulsional; entonces, sigue estando la noción de objeto
asociado a la pulsión, tanto en Freud como en Klein.
La propuesta de Bowlby es figura de apego porque esta expresión representa
mejor el carácter protector de la relación de apego. El apego tiene un
carácter de protección hacia el apegado, el niño en primera instancia;
entonces, la figura de apego tiene un carácter mas relacional y protector
que la noción de objeto, que casi no lo admite, por su misma
característica como término.
Si partimos del modelo pulsional de Freud de 1920, de las pulsiones de
vida y muerte, en la corriente inglesa se produce una bifurcación que
podemos ver de la siguiente manera:
Por un lado, tenemos la corriente de Melanie Klein que profundiza el
modelo pulsional de instintos de vida y muerte, porque hace girar la
sicopatología prácticamente en las consecuencias del accionar de las
pulsiones. Entonces, la posición esquizoparanoide y la posición depresiva
surgen del accionar de las pulsiones de vida y muerte. Es decir Melanie
Klein, extrema este pensamiento de Freud de 1920.
Para la Teoría Kleiniana el accionar de la pulsión esta en el origen de la
sintomatología y el objeto externo es modulador, influye, aumenta o
disminuye, pero tiene función de modulador de lo que es una fuente
endógena, que es el accionar de la pulsión que da origen a la proyección
y, después, a toda la constelación de las posiciones esquizo paranoide y
depresiva.
Por el otro lado, hay una serie de analistas, que en lugar de enfatizar el
modelo pulsional, van a destacar como elemento etiológico, las
experiencias ambientales, o sea, las experiencia vividas por niños en el
marco de las relaciones familiares. Tenemos un pionero de esta
bifurcación, que fue Donald Fairbain; bifurcación que también incluye a
Winnicott, a Balint y a Bowlby. Estos son analistas ambientalistas o
experiencialistas, entendiendo por esto que consideran que las
experiencias infantiles están en el origen de la sintomatología.
En un lugar un tanto indefinido, esta Bion porque, este si bien cabría
ubicarlo dentro de lo que se llamo la noción de contención, de madre
contenedora, se lo ubica un poco al margen, sesgado, porque le esta dando
importancia a una función ambiental.
b) Su relación con la teoría traumática de las neurosis de Freud
Freud sostuvo la teoría traumática de las neurosis entre 1893 y 1897;
consideraba que las neurosis se originaban en sucesos vividos, que primero
tenían un carácter más general, pero posteriormente lo especifico como
traumas sexuales. El 21 de setiembre de 1897, le escribió una carta (Nº69)
a Fliess donde coloca una frase que se ha convertido en famosa “ya no creo
más en mi neurótica”. Esa carta se considera como el punto nodal del
cambio de la teoría traumática a la teoría pulsional. Se pasó de los
traumas sexuales infantiles al infantilismo de la sexualidad, o sea, al
complejo de Edipo.
En esa carta empieza con las consideraciones acerca de que los sucesos de
traumas sexuales que le relataban sus pacientes, eran invenciones de la
fantasía, con las cuales se embellecía la sexualidad infantil; por
ejemplo, una paciente que le contaba haber sido violada podría haber
querido desear ser violada o haberlo provocado y con esa teoría del
trauma, embellecía la sexualidad.
Para Bowlby este fue un cambio desafortunado. El mismo hace un retorno a
la teoría del trauma freudiano, que tiene que ver con el efecto de las
experiencias. La carta 69 de Freud, fue para Bowlby, un cambio
desafortunado porque desvalorizó el efecto de las experiencias a favor de
las fantasías. Con el paradigma anterior, si un paciente relataba un
suceso de esa índole, el terapeuta, guiado como corresponde por el
paradigma, solía tender a pensar que era una invención del paciente, que
había un deseo oculto; no pensaba en un suceso que podría haber ocurrido,
aunque sea distorsionado, sino que se lo consideraba una invención de la
fantasía.
Podemos decir que, en la obra de Freud, hay una jerarquización de la
pulsión más que de las identificaciones, si bien en algunos textos, sobre
todo en el final de su obra, va a enfatizar el factor de realidad objetiva
en el origen de la sintomatología. También es cierto que el énfasis estuvo
puesto más en la fantasía, hay más énfasis en las fantasías producto del
modelo pulsional, pero sin duda es una cuestión compleja que tiene que ver
con la teoría de la complejidad, de lo cual hay muchos ejemplos en el
pensamiento freudiano.
Algunas ideas han tenido un lugar importante dentro de su teoría, por
ejemplo, la motivación sexual de los síntomas tuvo un lugar particular,
Freud la mantuvo hasta “Esquema de psicoanálisis”. Es decir, hay algunas
ideas que se mantienen, él tiene el modelo identificatorio pero en
“Inhibición, síntoma y angustia”, en 1926, los síntomas no se originan por
la identificación y eso que en 1923, había establecido que el sujeto se
fundaba por la identificación; esta era fundante: las instancias psíquicas
se erigían a partir de las identificaciones. Pero, en 1926, las
identificaciones son mencionadas al pasar, no tienen peso psicopatológico;
podemos decir que hay una jerarquización de la pulsión más que de las
identificaciones.
La idea de que el aparato psíquico tiene como función la descarga de la
excitación fue mantenida por Freud del principio al final, por más que él
haya dicho otras cosas, porque no hay dudas que una figura de la
genialidad de Freud ha abierto infinitas posibilidades, pero hay ciertas
ideas que son muy vertebrales en el modelo económico del pensamiento
freudiano y la idea del psiquismo como control de las excitaciones es
central en su teoría. Pero, también, el concepto de la identificación lo
desarrollo como fundante.
c) Influencia que recibe de la Teoría Evolutiva de Darwin
Para poder ver como se estructura ese vinculo que Bowlby llama apego y
otros lo llaman dependencia, y teniendo en cuenta la función en términos
evolucionistas, habrá que hacer necesariamente una pequeña apreciación
respecto a algunas características de la evolución, para poder ir
discriminando teorías.
Bowlby es evolucionista Darviniano: quiere decir que adhiere a las teorías
de las presiones selectivas o de la selección natural, que se dan a lo
largo de la evolución humana, que por supuesto hay que medirlo en millones
de años.
El antepasado o pariente nuestro, por decirlo de esta manera, que
conocemos como el más antiguo es el Australopitecus o, simplemente, el
hombre mono o primate parlante. El mismo tiene aproximadamente 4 o 5
millones de años, lo cual mirado en esa extensión de tiempo es impensable
para nosotros, y si nos referimos a los otros parientes, los monos, ya
estamos hablando de muchos millones de años más.
En ese larguísimo período, hay que ubicarse en esa larga extensión de
tiempo para poder entender los procesos evolutivos. Lo que se considera es
que determinadas conductas han sido seleccionadas porque sirvieron a la
supervivencia. La selección natural opera por una cuestión totalmente
azarosa, por ejemplo, en Inglaterra, había unas mariposas blancas que,
cuando se posaban en los árboles de corteza oscura, eran blanco fácil para
los pájaros; algunas de esas mariposas adquirieron una coloración oscura,
de modo que, cuando se posaban en los árboles con corteza oscura pasaban
desapercibidas para los pájaros, quedaban camufladas; a raíz de eso, la
población de estas mariposas creció notablemente, por una cuestión
totalmente azarosa.
En el hombre y en los mamíferos superiores más cercanos al hombre, hay una
función que se presenta y es el apego, o sea, la tendencia de las crías a
aferrarse a las madres, y de estas a cuidar a las crías.
El apego tiene una importante función en el marco de la evolución a través
de los millones de años, que es la siguiente: en un ambiente de peligros
(y en esa época había peligros diversos, desde el hambre, el frío, los
depredadores, etc.) el apego era evidentemente un vinculo con carácter de
protección.
La cría que no se apegaba a su madre inevitablemente moría. Actualmente,
esto puede ser difícil de comprender porque se vive en ciudades donde no
hay depredadores o están en los zoológicos, pero el espacio de tiempo
nuestro es ínfimo comparado con el evolutivo. En todo ese largo periodo,
la función del apego consistió en apegarse para sobrevivir. En un ambiente
de depredación, se atacan fundamentalmente a las crías o animales solos,
no se atacan a las manadas; de modo que, quien no estaba en manada o no se
apegaba, moría.
Los mamíferos que se apegaron fueron estableciendo un sistema de
protección, y sobrevivieron. El apego sirvió para la defensa del grupo y
estableció una serie de relaciones entre ellos, que incluye lenguaje,
juego, protección, crianza de las crías, etc. Y en la medida que sirvió a
la supervivencia, los más apegados se multiplicaron como las mariposas,
entonces el apego se constituyo como necesario.
Retomando la cuestión de si el apego es un instinto, se dijo que era un
proceso preprogramado, (y no preformado). Preprogramación es una
terminología que, actualmente, se utiliza en la etología: es cuando hay
una tendencia preprogramada. El apego esta programado, en parte, pero con
una salvedad: requiere del ambiente para organizarse.
Bowlby pone énfasis en articular lo traído con lo aprendido, tendencia que
es la actual dentro de las ciencias biológicas. Ni aun los instintos más
instintivos, por decirlo de alguna manera, se manejan exclusivamente por
su cuenta. Podemos decir que su punto de vista es que el apego no es
totalmente instintivo, como dicen los instintivistas que enfatizan lo
preprogramado, pero tampoco es en la dirección contraria, como sostienen
los de la teoría del aprendizaje holístico. O sea, habría dos polos
extremos al considerar cómo se estructura una conducta: el polo
instintivista y el polo del aprendizaje. En Bowlby hay una posición
articuladora intermedia, hay una predisposición o preprogramación pero
que, inevitablemente, requiere del ambiente y de las experiencias para
organizarse.
Las hormigas, y esto lo comenta I. Prigogine, se las consideraba autómatas
que marchaban al son del instinto; en este momento, se piensa que no es
así, las hormigas tienen una pre-programación pero también aprenden; por
ejemplo, ante alimentos nuevos, se organizan de cierta manera: algunas
quedan en un punto y otras van a explorar, hacen aprendizajes.
Actualmente, no se puede prescindir del aprendizaje.
El apego en los humanos en parte esta preprogramado; es decir, hay una
cierta predisposición a desarrollarse una tendencia a; pero, para que se
desarrolle, requiere de las experiencias del ambiente, durante bastante
tiempo. Los mamíferos superiores, los monitos desarrollan prácticamente el
apego al nacer; al poco tiempo, ya tienen la aprensión, se apegan a la
madre y establecen un vínculo muy fuerte con ella.
En el bebe humano, por la complejidad del desarrollo, el establecimiento
del apego lleva aproximadamente unos 9 meses, cuando ya el bebe tiene
cierta capacidad de representación de la madre. Por lo tanto, entre el
nacimiento y los nueve meses, existen rudimentos de apego.
De manera que, de acuerdo a la teoría evolucionista, el apego tiene una
función de protección, establecida biológicamente, de protección del
individuo y de la especie, por selección natural a través de millones de
años.
e) Su relación con el conductismo
El énfasis en la teoría del apego esta puesto en la idea de supervivencia;
podríamos decir que tiene que ver con lo autoconservativo. Tomando en
cuenta el concepto expresado por Bowlby sobre que la teoría del apego fue
formulada para explicar ciertas pautas de conductas características (es
decir, el énfasis en cuanto a la observación se refiere a la conducta
manifiesta), se plantea el interrogante de si esta teoría adhiere al
conductismo.
A Bowlby se lo ha tildado de conductista y de esto es responsable ya que
formulo dos definiciones de apego diferentes.
Una definición fue conductual: Esta definición le valió el calificativo de
conductista, decía: apego son todas aquellas conductas que apuntan a
establecer una cercanía, proximidad o contacto con una figura de carácter
protector. En este caso, definió el apego en términos de conducta.
Otra definición enfatiza lo que seria la motivación interna o el deseo:
Esta definición lo aleja del conductismo y dice que apego es la
disposición interior, el movimiento interior buscando la cercanía, el
contacto con otra figura de carácter protector. La conducta, en este caso,
queda como el modo en que se intenta lograr la cercanía con esa figura
protectora.
f) La influencia que recibe de la teoría de la comunicación
Con respecto a las relaciones de este modelo con la teoría de Bateson y lo
que llaman la etología del pensamiento, podemos decir que Bowlby recibió
la influencia de los grupos comunicatólogos norteamericanos y, sobre todo
de Ronald Lain. Bowlby participaba junto con Lain y otros de reuniones
interdisciplinarias en la Tavistok clinic. La influencia que recibe es la
concepción de que ciertas patologías surgen a consecuencia de problemas
comunicacionales, de conflictos informacionales, por ejemplo la cuestión
de la descalificación de lo percibido, muy estudiada por Bateson, Haley, y
toda la corriente de Palo Alto, Ronald Lain, algunos psicoanalistas como
Didier Anzieu, Liendo en la Argentina. etc.
SU PROPUESTA PARA EL ESTUDIO DE LOS PROCESOS PSIQUICOS
Podemos decir que hay dos grandes orientaciones con respecto a como se
considera la obtención de nuevo conocimiento, de donde proviene, de donde
obtiene un psicoanalista el nuevo conocimiento, cual es la fuente que
puede poner a prueba o confirmar la teoría, etc. .
La primera es la corriente que obtiene sus conocimientos de la clínica, el
consultorio, que es para algunos el lugar idóneo y exclusivo. Desde una
cierta teoría, que se llama presupuesta, se observan los observables
clínicos, se testean las teorías y, de allí, se obtienen nuevos datos por
la investigación del paciente. Los que sostienen esto, parten de que hay
una teoría presupuesta; entonces, al observar la clínica con esa teoría,
se ve si los observables clínicos confirman o no, lo que en la teoría ya
esta dado, esta presupuesto.
Todos los que se han introducido en el psicoanálisis han sido formados en
un proceso escalonado, que implica un cierto desconocimiento primero,
después el contacto con algunos textos que incluyen algunos términos
nuevos y que han sido aprendidos, como pueden ser objeto, pulsión,
identificación. Una vez que han sido incorporados, que es el proceso de
formación de un paradigma, cuando se observa los observables clínicos, ya
se esta observando con una teoría. Si no se la tuviera, su percepción
sería solamente de una especie de confusión indescifrable, o una
experiencia caótica.
Otra corriente, que podríamos llamarla interdisciplinaria u observacional,
considera que el nuevo conocimiento podría provenir no solo de fuentes del
consultorio o de la clínica, sino de fuentes interdisciplinarias, como por
ejemplo, la utilización de conocimientos de la etología.
La polémica en psicoanálisis, en este momento, esta planteada en estos dos
términos. Hay partidarios de uno y otro, y hasta podríamos decir que hay
más partidarios de la clínica exclusiva.
El exclusivo uso del consultorio puede ser riesgoso, porque es muy
factible que se autoconfirme la propia teoría, puesto que se va a iluminar
y encontrar lo que ya se tiene en la teoría. Es muy raro que los analistas
formados en una determinada orientación vean o se les ilumine lo que otra
orientación tenga, por ejemplo, es muy difícil que un analista Lacaniano
vea algo de la teoría Bowlbiana.
Pareciera que los analistas ven exactamente lo que su teoría les indica
ver, con la salvedad de que hay quienes hacen los pasos o transgresiones
al marco. Las grandes transgresiones las hacen los grandes hombres, que
hacen estos saltos epistemológicos.
Bowlby es un descreído de que todo pueda venir del consultorio, y como no
podía responder a la pregunta de que es lo que une a las personas, se
dirigió hacia otras disciplinas.
CONCEPTOS FUNDAMENTALES DE LA TEORIA DEL APEGO
Bowlby se plantea como el interrogante central ¿que es lo que une a las
personas, que motivación hace que las personas mantengan relaciones no
solamente de afecto sino continuas o relativamente continuas? Es decir
¿porque un hijo esta con la madre?, ¿porque una pareja se mantiene?,
¿porque después los hijos mantienen relaciones con los padres?, ¿Cual es
el cemento que une esas relaciones? Ese tipo de preguntas respecto a las
motivaciones, a veces parecen obvias, y no siempre las teorías se las
hacen.
Para responder este interrogante, se va a referir a la teoría del apego.
No le resultó tan evidente ni sencillo encontrar una respuesta a esta
actitud, ante las dudas que tenía acerca de cómo abordar este tema.
Freud había dado una respuesta a este tema. Para el lo que unía a las
personas era la nutrición y/o el sexo. Podemos decir que el ligamen sexual
es entendible. Con respecto a la nutrición, Freud lo expresaba en los
siguientes términos: para el bebe la situación que considera de peligro es
el aumento del montante de excitación, la excitación que viene de la
necesidad y que es calmada por la madre; el niño se siente impotente ante
el montante de excitación, entonces la madre calma eso porque lo alimenta,
lo nutre, lo cuida, etc. A través de las sucesivas aproximaciones de la
madre, el niño establece una relación afectiva con esta. El peligro se
desplaza desde el peligro de la excitación al peligro de perdida de la
madre. Debido a que la vinculación con la madre es secundaria a que ella
calme la tensión del estimulo, a esta teoría se la ha dado en llamar
teoría del impulso secundario, porque el bebe hace una relación de afecto
con la madre, secundariamente a que esta lo calme de la tensión del
estimulo. Esto se desarrolla en “Inhibición, síntoma y angustia”.
Como a Bowlby no le satisfizo esta teoría, recurrió a los aportes de la
etología, y esto merece una consideración porque, reiteradamente, se ha
supuesto que Bowlby reduce al ser humano a la condición de rata, mono o
pez.
El sentido que tiene recurrir a otra disciplina, es que en las mismas
había ligámenes que no estaban basados ni en la nutrición ni en el sexo.
Bowlby recurre a ciertas experiencias que son de la etología, como son las
experiencias de impronta, estudiada por Konrad Lorenz o las experiencias
de Harlow con los monos Rhesus.
En la noción de impronta, imprinting o impresión (Konrad Lorenz), la
conclusión que se saca es la siguiente: los polluelos de pato o ganso
pueden establecer una relación con una figura especifica, aunque no medie
la nutrición; pueden seguir a un barbudo investigador como Lorenz sin
haber alimentación de por medio, pues habían establecido con él una
relación. Entonces, la impronta, es la relación con una figura específica,
con cual se establece un lazo, pero que es relativamente independiente de
la nutrición, le indicaba que había un lazo que iba más allá de la misma.
Las experiencias de Harlow también confirmaron eso. Llevo a cabo una
experiencia muy conocida con monos Reshus. Puso dos monas de alambre, una
con mamadera y la otra sin mamadera pero cubierta con un paño peludo. A
través de la experiencia se vio que, si bien los monos se alimentaban de
la mamadera, se pasaban la mayor parte del tiempo con la mona de alambre
peluda, y más aun, cuando había situaciones de angustia o tensión corrían
hacia la madre peluda. Entonces, empezó a perfilarse la idea de que había
algún motivo de relación que iba más allá de la nutrición y el sexo y que
tenía alguna función: la protección.
El apego se puede definir como el deseo de una persona de establecer
cercanía y contacto con una figura que tiene un carácter protector: el
niño con la madre, un esposo con la esposa, un amigo con otro. El apego no
se reduce a la relación hijo madre sino que en la infancia es más intenso
y decrece un poco con el tiempo, pero se mantiene toda la vida. Basta que
nos asustemos excesivamente y vamos a correr exactamente como el monito
hacia la madre peluda que, por supuesto, podrá ser la esposa o un amigo o
el analista: es lo que se llama la base segura.
Entonces, frente a la pregunta que Bowlby se hizo, ¿que liga a las
personas?, él introduce un nuevo factor de motivación que es el apego.
Con respecto a si el apego es de orden biológico, algunos autores que han
hecho reseñas de Bowlby lo consideran un instinto biológico, pero no es
así, hay una distinción.
Bowlby lo que dice en el libro “Una base segura”: es que el apego es una
disposición preprogramada, quiere decir que es una tendencia a, no es un
instinto; requiere del ambiente y de la experiencia para organizarse y
desarrollarse; es preprogramada, y biológica, como predisposición. El modo
en que se encamine y organice esta tendencia va a depender de las
experiencias, y podrá dar lugar a tres formas de apego según Mary
Ainsworth: apego seguro, apego ansioso o desapego.
Apego seguro: se refiere a cuando una persona se siente con suficiente
confianza interior como para poder establecer relaciones, poder separarse
y después juntarse con alguien emocionalmente. Es consecuencia de
experiencias con padres que les han otorgado a los niños suficiente
sentimiento de confianza o una base suficientemente segura, como diría
Bowlby, de modo que estos desarrollan un apego seguro. Se lo puede tomar
en términos de confianza/desconfianza o seguridad/inseguridad.
Apego ansioso: por ejemplo en el caso Juanito, cuando los padres han sido
contradictorios, han brindado afecto, apoyo, una base segura pero, al
mismo tiempo han tenido acciones contradictorias como ambivalencia,
abandonos, etc., de manera que crean un estado de inseguridad. Se
caracteriza por el aferramiento a la figura de apego y gran angustia de
separación o sea el temor a que la figura de apego se vaya. Son los niños
llorones que se apegan a la pollera de la madre.
Apego elusivo o desapego: las conductas de rechazo o de maltrato o
desafectivas de los padres han sido muy continuas y reiteradas; entonces,
la persona llega a crear un estado de desapego en el sentido de que evita
el apego. Los casos más extremos son considerados los de narcisismo, falso
self; básicamente, las personas autosuficientes podrían ser un buen
ejemplo de estos casos.
MODELO INFORMATICO BOWLBIANO
El modelo informático no tiende a considerar que la acción o la conducta
nace exclusivamente en el interior Por ejemplo, supongamos que un bebe
esta jugando y la madre esta enfrente haciendo una tarea. Si el niño la
ve, es muy probable que siga jugando. Si la madre se va hacia otro lugar
de la casa, el niño puede llegar a llorar. Podemos preguntarnos si el
llanto se debe a un proceso interno, a algún tipo de energía interior. En
realidad no. Se debe a una percepción ambiental, a una información, que le
llega del ambiente. Si la madre vuelve y se para cerca, el bebe deja de
llorar; si la madre se va nuevamente, llora, y si vuelve, deja de llorar.
Esto significa que hay conductas que se activan y desactivan por
información y percepción del ambiente, de modo que el modelo para esas
conductas no sería el de una energía que esta moviendo sino de una
información. Se percibe una ausencia y eso desencadena una serie de
conductas que, al percibirse una presencia, termina. El comienzo y
terminación de la secuencia esta determinado por la información, o sea,
por la percepción del ambiente de determinadas circunstancias.
Este modelo tiende a pensar que el organismo no es solamente una fuente de
energía en si mismo, sino que es un sistema abierto, que intercambia con
el ambiente energía e información.
Así, por ejemplo, en una reserva de animales del Amazonas, el cuidador, un
etólogo que vigilaba la reserva, escuchó un grito y dijo “Es Toquiño que
se debe estar asustando”. Le pegó un grito y se callo. Luego comenta: “Es
así”. Toquiño es un monito, que se iba, pero, cuando se asustaba (cuando
percibía señales ambientales que lo asustaban) le activaba un llamado; el
cuidador respondía al llamado, como una madre, y se desactivaba la
conducta del monito. Esto lo hacia varias veces, en general alcanzaba con
que le gritara, pero si estaba muy asustado tenía que ir a buscarlo.
Realmente no hay mucha diferencia con los bebes.
Todo ese modelo de conducta y de acción esta utilizando todo un conjunto
de nociones de información y de circunstancias ambientales que son las que
originan y terminan una determinada acción. Ese es el modelo central de
Bowlby.
Cuando se habla de organismo, se habla de sistemas. Hablamos de sistemas,
abiertos, cerrados, conceptos que por otra parte también Freud utilizaba,
para referirse a las nociones de principio de Nirvana, pulsión de muerte,
entropía. Freud hablaba de sistema energético cerrado.
Bowlby habla de organismo como un sistema abierto. Con el mismo criterio,
podría hablarse de la organización de la mente, que tiene que ver con lo
que Bowlby llama modelos representacionales, ligados a la forma como esta
concebida la organización del psiquismo.
Bowlby considera, obviamente, que este modelo tiene mayor poder
explicativo, pero resulta muy difícil decir que una teoría determinada
tiene más valor explicativo que otra, por lo que se refiere a la
inconmensurabilidad de los paradigmas, ya que iluminan una zona y dejan
otra en penumbras. Se puede hacer una elección entre una u otra teoría,
pero se incluye habitualmente uno mismo en esa elección, con el propio
sistema de valores. De allí la dificultad para decir cual es mejor que
otro, ya que uno mismo esta incluido en la situación.
RETORNO A LA TEORIA DEL TRAUMA: SU REDEFINICION
a) La vía semántica y la vía episódica
Bowlby vuelve a la teoría del trauma, pero considerándola desde la
experiencia vivida, y no porque se refiera exactamente al hecho
considerado traumático en si. Va a redefinir las experiencias en términos
informacionales y lo hace en dos sentidos: la vía episódica y la vía
semántica.
La vía episódica es lo visto u oído por el niño, es lo que percibe por sus
sentidos en forma directa, en un ejemplo de Bowlby, un niño ve al padre
que se ha suicidado colgado del techo; eso lo ve, es una información que
arriba al psiquismo y se fija en la memoria episódica.
La vía semántica es lo dicho, lo que le es dicho por la vía del lenguaje.
Siguiendo el ejemplo anterior, al niño se le dice que el padre se ha
muerto del corazón. Es el significado que se le da a la información que
queda fijado en la memoria semántica.
b) Los modelos representacionales concientes e inconcientes
A través de la vía episódica y la vía semántica, se van incorporando
modelos tanto del self como de la figura de apego.
A esos modelos internalizados, Bowlby los llama modelos operantes, aunque
antes utilizó el término modelos representacionales, que quizás sea una
expresión más apropiada ya que utiliza la noción de representación que, en
el caso del psicoanálisis, tiene mucho peso.
Son sistemas de creencias, respecto al objeto y respecto al si mismo. Una
creencia puede ser, por ejemplo, que la madre se va a ir y abandonar o que
va a estar presente y ayudar. Son modelos representacionales de la madre.
La creencia de que uno no vale nada porque la madre se va es una creencia
respecto al si mismo. Ambas están interrelacionadas.
Estos modelos representacionales aparecen tanto en lo conciente como en lo
inconciente, y tanto se refiere al si mismo (o al yo en la terminología
más corriente en psicoanálisis aunque no sea lo más exacto), como a la
figura de apego.
Los modelos segregados quedan inconcientes. Una vez instalados allí,
gobiernan los deseos, las expectativas, los fenómenos transferenciales,
los temores, las seguridades. Todas estas cuestiones de las personas
estarían gobernadas por estos modelos representacionales.
Esta es la influencia del pensamiento cognitivo en Bowlby, porque todos
estos modelos representacionales han sido muy desarrollados por las
corrientes cognitivas racionalistas. Él lo introduce en el psicoanálisis,
algo que no es sencillo, porque la noción de creencia en el psicoanálisis
es sumamente cuestionada.
Bowlby se define dentro del Psicoanálisis poro con el aporte de otras
corrientes. Los psicoanalistas están divididos entre los que lo consideran
psicoanalista y los que no. Hay que tener presente que fue miembro didacta
de la Asociación Internacional de Psicoanálisis. Manifiesta toda su
gratitud a sus formadores psicoanalíticos, ya que el tronco principal de
sus teorizaciones proviene del psicoanálisis; pero, al mismo tiempo,
considera los aportes de otras corrientes. Freud también toma aportes de
otras corrientes como la física, realizo apreciaciones sobre etología,
psicología animal, etc.
Bowlby quizás resulta cuestionado porque se refiere mucho a la etología.
Psicoanálisis y etología son dos términos que, en la concepción de un
determinado paradigma, no tienen cabida, más aun, suenan como una
incongruencia.
Los que miran desde afuera este modelo dicen que se esta tomando a las
personas como si fueran ratas y que el hombre tiene un mundo simbólico. En
realidad, Bowlby no niega en el hombre el mundo simbólico. Los modelos
representacionales son profundamente simbólicos. Lo que sucede es que hay
un marcado antropocentrismo, en el sentido de que se considera al hombre,
no solo como el rey de la creación, sino como totalmente desgajado del
resto del mundo animal. En vez del alma que antes nos diferenciaba de los
animales, ahora hay otra alma que es el lenguaje, que aparece insuflado y
nos hace diferentes.
Si se acepta la teoría de Darwin, ya no es posible establecer una línea
divisoria entre el hombre y los animales. El genoma humano, por ejemplo,
se diferencia del genoma del chimpancé en una proporción insignificante.
LA NOCION DE CONFLICTO. DIFERENCIA CON FREUD
En Freud, en la noción de conflicto interviene la pulsión por una parte y
una sanción, resistencia, defensa, etc. por otra.
Bowlby va a redefinir también la noción de conflicto. Considera que el
conflicto se da entre dos informaciones contradictoras: las de la vía
episódica y las de la vía semántica.
Ante esta situación de información conflictiva probablemente el niño
tienda a excluir de la conciencia parte de la información esto se le llama
exclusión defensiva de información de la conciencia. Se podría pensar como
la represión en términos informacionales.
La exclusión defensiva es que lo visto y oído por la persona queda
excluido defensivamente en el inconciente como modelos representacionales
segregados, porque este conjunto de ideas y recuerdos entran en
contradicción con lo dicho con los padres. Como el deseo básico es la
aceptación del niño por parte de los padres, surge un conflicto en el cual
esta en juego el lazo de amor y de protección.
La presión de esta exclusión defensiva proviene de que la información va
acompañada de un mandamiento: - esto que te decimos es lo que tenés que
pensar, y esto otro no debes pensar-. En la medida en que los padres no
quieren que el chico se entere de una situación, sino que quieren que
distorsione lo percibido, van a presionar para que sea excluida de la
conciencia, para que no la piense o la olvide. Esa es la exclusión
defensiva de información en los términos de Bowlby. Queda segregado como
un modelo representacional en el inconciente.
Bowlby no usa el término represión, dice que es un equivalente de la
represión. No lo usa porque es energético, el término correcto es presión,
es decir, se ejerce presión para que no se piense en determinada
dirección. Ese concepto adquiere un lugar subalterno dentro de un modelo
informacional. Por ejemplo, presión para que las ideas vayan al
inconciente. Se excluye una idea y un sentimiento, porque el chico
angustiado frente a la percepción del padre colgado, por ejemplo, tiene
que excluir lo que vio y lo que sintió frente a lo visto. Uno de los
capítulos de libro “Una base segura” se llama: lo que se supone que no
debes sentir, lo que se supone que no debes pensar; es decir en el caso
del ejemplo, se supone que no debe pensar que el padre se suicidó, se
supone que no debe sentir los sentimientos correspondientes, se supone que
no debe sentir que le mienten y debe aceptar la mentira, no debe pensarlo.
CARACTERISTICAS DEL METODO TERAPEUTICO
Las consideraciones de Bowlby parecen un poco teóricas y en realidad lo
son; alteran en cierta medida elementos de la meta psicología, pero el
alcance clínico rápidamente se nota, porque muchos fenómenos que
conceptualizamos como atracción sexual pueden ser necesidad de apego. Si
el apego tiene una función protectora y si frente a la angustia es
calmante el contacto, entonces existe toda una serie de fenómenos de la
clínica que empiezan a mirarse de una manera distinta.
La agorafobia, por ejemplo, puede mirarse en forma diferente Una persona
carece de una base segura, esta acometida por la inseguridad y,
efectivamente, no quiere salir a los espacios
Abiertos. Se produce acá un cambio de perspectiva con respecto a la visión
que se tiene en otro modelo con respecto a la agorafobia que es el lugar
de la tentación sexual.
Clásicamente se solía decir que la agorafobia estaba ligada a una
tentación sexual. Sin desconocer las motivaciones sexuales y/o
nutricionales en los ligámenes de la sintomatología, cabe introducir por
lo menos a la par, el papel del apego que tiene una dinámica propia. El
apego no es igual que el sexo, aunque pueden entrar en conjunción. La
persona que se asusta y se aferra a otra que le sirve de tranquilizante
configura una relación totalmente diferente del sexo; podría combinarse
con el sexo eventualmente, pero no tiene porque, ya que la función que
cumple es totalmente diferente y los modos en que se expresa lo son
también.
En la terapia, deberá hacerse un proceso inverso al mecanismo de exclusión
defensiva de información de la conciencia. El terapeuta tendrá que crear
una base suficientemente segura en la terapia, para que la información que
fuera excluida oportunamente, pueda volver otra vez a incluirse, pueda
pensar lo que se supone que no debe pensar y pueda sentir lo que se supone
que no debe sentir.
Con respecto al método, no hace mucho hincapié en la asociación libre,
pero no establece grandes diferencias con los métodos tradicionales, ni
sus innovaciones son de tipo técnico. Sus mayores innovaciones son las
reformulaciones teóricas, que después van a pasar desde la meta psicología
a la psicopatología y a la clínica.
INTERPRETACION DEL CASO JUANITO
a) Introducción
A continuación se discutirá el reanálisis del caso Juanito que resulta
interesante por varias razones: es un caso conocido y es fácilmente
accesible.
Se intentará hacer una consideración de los paradigmas freudiano y
bowlbiano implicados en la interpretación del caso.
El punto de inicio seria definir si es o no una fobia.
Freud definió el síntoma de Juanito como una fobia, cuando se estableció
el miedo específico a los caballos. Para Freud, si Juanito le hubiera
tenido solamente miedo al padre, no hubiera sido un síntoma fóbico. El
síntoma tiene la cualidad del desplazamiento, en este caso, de la
representación del padre a la representación del caballo: el núcleo del
miedo es que un caballo lo muerda en la calle. Podríamos decir que es una
zoofobia combinada con una agorafobia, en el sentido de un temor a estar
en un espacio abierto, en la calle, luego se complica un poco más porque
el miedo al caballo se transforma en miedo a que el caballo entre en su
habitación, lo cual ha dado lugar a una serie de interpretaciones.
Bowlby incluye este historial en el libro “La separación afectiva”, dentro
de las fobias de los chicos de ir a la escuela. Una de las ideas centrales
es que muchos chicos que tienen fobia de ir a la escuela, tienen el temor
de que le pase algo a la figura de apego.
b) Sueño de angustia
Sería interesante ir poniendo algunos parámetros de la diferencia de la
interpretación de Freud y de Bowlby, porque en ese contraste se puede
apreciar mejor cual es la diferencia del pensamiento de cada uno de ellos.
Como hay muchos elementos en el material, se podría tomar un punto en el
cual se ve la diferencia de interpretación, que podría ser un sueño de
Juanito que toma Bowlby y que dice en su pagina 310: “todo había comenzado
cuando cierta mañana Hans se despertó bañado en lagrimas; al preguntársele
porque lloraba había explicado a la madre: “Mientras dormía pensé que te
habías ido y no tenia ninguna mamita a quien abrazar”. Ese es el sueño
contado sintéticamente. Este sueño aparece antes del miedo a los caballos.
En la consideración de este sueño, van a coincidir tanto Freud como Bowlby.
Para ambos este es un sueño de angustia. El problema se presenta en como
entender el sueño de Juanito. Que explicación se le da.
Para Freud, la interpretación del sueño, era que Juanito tenía que haber
sentido deseos sexuales y los mismos le despertaron el miedo al castigo Y
ese miedo le generó angustia.
Para Bowlby, el sueño no es una realización de deseos sexuales sino
expresión de un temor a que se concreten las amenazas maternas de
abandono; la madre parecía inclinada a proferir amenazas, y, entre estas,
estaba la amenaza de castración con la famosa frase de cortarle el pitito
a Juanito. Pero la madre tuvo también muchas amenazas de abandono hacia el
niño. Bowlby no explica por que razones meta psicológicas tiende a
considerarlo en términos de temor a que se concreten las amenazas de
abandono: lo da como que, en el inconciente, se crean modelos
representacionales; en este caso, la madre como potencialmente abandonante,
y eso produce un sueño que seria la expresión del miedo a que se concrete
el abandono. En otras partes de sus trabajos, sobre todo en su libro “La
perdida afectiva”, aparecen innumerables ejemplos donde analiza sueños
como realización de deseos. O sea, que puede haber sueños de realización
de deseos y sueños de realización de temores.
c) El factor causal
La concepción Freudiana toma en cuenta un factor predominante endógeno,
como son las pulsiones, tomándolas como impulso, empuje. Evidentemente,
Juanito sentía un empuje pulsional que se encontraba con el temor a la
represalia y allí se generaba el conflicto y la ansiedad de castración.
Bowlby toma en consideración un factor predominantemente exógeno, que son
las experiencias de las amenazas maternas de abandono. Lo que juega es la
ansiedad de separación. y en la base de esta ansiedad esta el apego. En el
caso de Juanito, sus padres tenían problemas entre ellos y la madre estaba
totalmente disconforme con su familia, se quería ir y profería amenazas,
pero también era cariñosa en otros momentos, porque lo recibía a Juanito,
lo tenia en la cama con ella. Eso es lo que crea el apego ansioso en
Juanito.
El conflicto, tomado en términos Bowlbiano es que esas amenazas podrían
ser excluidas al inconciente. Esa exclusión de información de tipo
angustiante al inconciente, ejerce su efecto y construye el sueño cuyo
sentido seria el miedo a que se concrete la amenaza como tal y se produzca
el abandono.
EL CASO SCHREBER
Tenemos que el padre, profesor de gimnasia, creador de los jardines que
llevan su nombre y considerado por algunos autores un psicótico
cicatrizado obsesivo, era un pedagogo importante en su época. Había
inventado una serie de elementos de educación que son, en realidad,
verdaderos elementos de tortura, y se considera que los aplicaba con sus
propios hijos. El Juez Schreber en su infancia fue sometido a este tipo de
instrumentos. La madre con un padre de estas características, es
prácticamente inexistente.
Un niño, frente a estas experiencias, no puede no sentir molestias, dolor,
etc.: esa sería la vía episódica, o sea “siento dolor”. La vía semántica,
es lo que mi padre me dice, “esto es por tu bien, es educativo”.
En el modelo Bowlbiano del procesamiento de la información, en el plano
conciente queda la representación de lo que fue dicho semánticamente como
educativo y, para no tener un conflicto con el deseo paterno, hay que
excluir de la conciencia el dolor y el resentimiento por las prácticas
dolorosas que el padre ejercía sobre los hijos. Entonces, si Schreber
llegara a nuestro consultorio encontraríamos que el mismo tendría dos
sistemas de representaciones: uno conciente, donde él puede idealizar a su
padre y otro segregado, inconciente, donde están incluidos los recuerdos
de las experiencias dolorosas, el dolor y el odio hacia el padre y una
representación del mismo, no como un prócer alemán, sino como un ser
tiránico persecutorio.
El tema básico pasaría por la concepción que se tenga, si se es
interaccionista o no. Concebir la cuestión como información excluida
implicaría pensarla en términos de interacción de un sujeto con otro y no
de una escisión dentro del sujeto. En el caso de Schreber, se daría un
mensaje contradictorio: por un lado el padre le hace doler y por el otro
le dice al hijo que lo ama; por lo tanto, el sujeto tiene que excluir en
esta interacción el dolor, para no juntarlo con el afecto. Si esta
experiencia queda interiorizada, cabría el preguntarse como opera esta
desde adentro del sujeto.
Dentro del psiquismo la experiencia que es interaccional, queda dividida
en sistemas, unos inconcientes y otros concientes. Supongamos que dentro
del inconciente, eso quede instaurado como modelos representacionales de
creencias, estos se activan o desactivan por informaciones que llegan del
ambiente o circunstancias que los activan. Esa creencia, esta desactivada
mientras no hay señales en el ambiente que la activen, pero puede haber
señales, por ejemplo, si se tiene mucho miedo al abandono de la mujer y
esta tarda más de lo acostumbrado, esa información ambiental lo activa, no
hace falta la noción energética interior.
En cuanto a si, desde el interior se puede activar este sistema de
creencias, Bowlby dice que la persona esta sujeta al hechizo de antiguas
creencias, porque las mismas son la base de deseos, expectativas,
transferencias, temores, seguridades, El sistema de creencias tiende a
actuar como otorgándole significación a la realidad y creando las
expectativas positivas o negativas.
Cabría preguntarse si esta activación desde el interior no necesita alguna
participación del exterior. En este sentido se hace difícil pensar este
modelo separando tajantemente interior de exterior.
EL PROBLEMA DE LA VERDAD OBJETIVA
Cabe hacer la pregunta de cómo es el tema de la verdad objetiva en
psicoanálisis. Una respuesta que se podría dar es que la verdad objetiva
no existe en psicoanálisis, es decir que la verdad objetiva siempre
incluye el paradigma o el punto de vista del observador.
Freud hizo una observación de Juanito desde una perspectiva, la verdad
objetiva de Freud estaría dada por la coherencia con su paradigma. Otro
observador con otro paradigma hace una lectura bastante distinta y resulta
difícil dilucidar quien tiene razón. Entonces, aparece la inclinación de
cada individuo por un determinado paradigma por algunas razones, pero
quien se incline por otro puede tener también buenas razones para
seguirlo.
Los paradigmas no se dilucidan entre si por la presentación de un caso
clínico, de un sueño o de una mera opinión, es la continua acumulación de
elementos a favor de un paradigma o de la presencia de anomalías en
abundancia, lo que va determinando, junto, con el transcurso del tiempo,
la permanencia o no de un determinado paradigma, ligado fuertemente, según
dice Kuhn, a su capacidad de resolver problemas. Esto sin contar el papel
de las comunidades científicas, que también le dan la dirección; es decir,
que en un determinado ámbito, el paradigma imperante habrá de ser el de la
mayoría y no necesariamente la verdad.
EL DUELO EN LAS PROPUESTAS DE JOHN BOWLBY
a) El paradigma de la complejidad
La temática de los duelos pertenece a lo que podríamos llamar la temática
o paradigma de la complejidad. Ese es uno de los temas que más facetas
tiene y más difícil es de cubrir con una sola teoría. El mismo Bowlby lo
ha señalado y basta una mirada a las distintas teorías que toman los
duelos para darse cuenta de la complejidad del fenómeno y por lo tanto de
la difícultad para cubrirlo en su totalidad.
Con respecto a la complejidad podemos referir que es un término
complicado, es uno de los términos más utilizados en los últimos tiempos
en el campo científico. Se lo utiliza tanto en biología como en
lingüística, antropología, cosmología, economía, psicoanálisis, historia.
O sea, el término de complejidad esta tan presente que hasta es posible
decir que se puede hablar de un emergente paradigma de la complejidad,
pero el inconveniente que tiene el término complejidad es que no existe
consenso acerca de que significa complejidad en los distintos campos. La
complejidad de la física y de las matemáticas es decididamente diferente
de lo que se entiende por complejidad en el campo de las ciencias humanas
o en el campo del psicoanálisis.
La palabra complejidad proviene del griego y etimológicamente su
significado es entretejer, hacer maraña; de allí se derivo el termino
latino conplexus y luego lo recibimos como complejidad. De modo que
complejidad es un conjunto de factores que se entrelazan En el duelo
existen múltiples factores que se entrelazan; por eso, es tan difícil que
una sola teoría pueda dar cuenta de la multiplicidad de fenómenos que se
presentan y los axiomas y las leyes de tipo doctrinal suelen chocar contra
el pensamiento de la complejidad. El pensamiento de la complejidad es un
enemigo de la generalización.
b) La concepción Freudiana del duelo
Un duelo es una reacción consecutiva a una pérdida, o sea: todo duelo
tiene que ver con una pérdida, la pérdida da lugar al duelo.
Por pérdida se puede entender dos cosas: cuando un deseo referido a una
persona amada o a un ideal aparece como perdido o inalcanzable.
Freud en Duelo y Melancolía, que es el texto que se suele tomar como punto
de partida para hacer algunas apreciaciones, señala dos aspectos del
duelo: tanto es la pérdida o muerte o abandono de una persona querida como
de un ideal. Un detalle es que, para que exista lo que se llama duelo, lo
perdido tiene que tener un valor afectivo. Si no hay lazos anudados a la
persona, no se produce el estado de duelo. Cuanto más alto valor afectivo
tenga lo perdido, va a determinar el tipo de duelo que se haga. En tanto
no tenga valor afectivo, en tanto exista indiferencia con respecto a algo
que se pierda, no podemos pensar que va a ocurrir un duelo, no tiene lugar
el duelo.
Vamos a considerar el duelo por la perdida de personas queridas. Dejamos
de lado todo lo que signifique duelo por perdida de ideales o duelo en la
propia persona por perdida de expectativas.
Freud dice que estar en duelo implica un trabajo. Este trabajo del duelo
consiste en el retiro de la libido de las representaciones de objeto, esto
significa que la persona perdida esta investida por libido, la libido es
un montante de afecto. Es una terminología de tipo económico.
Para Freíd, quien dirige el trabajo de duelo es el examen de realidad. Por
el examen de realidad, comprobamos que la persona amada no esta más,
entonces la realidad exhorta, y de este emana ahora la exhortación a
retirar la libido de la representación de objeto y trasladarla a otro.
Freíd, aclara, que este proceso no es sencillo ni fácil, porque todos
nosotros somos renuentes a abandonar la posición libidinal que
alcanzáramos y, por lo tanto, no queremos realizar este retiro de libido
de un objeto, incluso, aunque el reemplazante este a la vista.
Tomando esta idea del trabajo de duelo, el retiro de la libido bajo el
imperio del examen de la realidad, permite que definamos lo que es duelo
normal y duelo patológico.
El duelo normal es para Freud el acatamiento de la realidad, o sea
finalmente se acepta que el objeto amado no existe más.
El duelo patológico es el extrañamiento o rechazo de la realidad. El
ejemplo más típico es la psicosis alucinatoria de deseo; por ejemplo, una
madre a la cual se le muere un hijo y lo acuna alucinatoriamente.
Este modelo, esta basado en una meta psicología económica, que pone el
acento en las magnitudes y cantidades de excitación y que tiende a pensar
los procesos psicológicos como carga o descarga, investidura
desinvestidura.
c) La concepción bowlbiana del duelo
Para Bowlby el trabajo del duelo consiste en un intento de recuperar la
persona perdida. Postula que el duelo comprende todos los deseos de
búsqueda, de recuperación de la persona o de la figura perdida. En este
proceso la realidad aparece en última instancia, cuando se han agotado
todos los intentos, cuando ya no existen más esperanzas. Es el apego el
que da la orden de recuperar la persona perdida, y la realidad tiene muy
poca importancia en primera instancia, la realidad es aquello en lo cual
uno cae, porque finalmente hay que aceptarla; se impone porque fracasa el
intento de recuperación, pero no porque de la realidad emane.
De modo que pensar el duelo desde este punto de vista no resulta para nada
sencillo por la inversión de la perspectiva. En este modelo, se produce
realmente un cambio de paradigma, donde lo central que hace a la
supervivencia es el apego, es decir, esa inclinación que aparece desde los
primeros meses y que se mantiene durante toda la vida, de buscar una
figura con carácter protector. El papel de la figura protectora es de tal
importancia que su perdida justifica todos los intentos de recuperación.
d) Fases del duelo
Bowlby describe cuatro fases del duelo:
1) Fase de embotamiento breve: Es de breve duración, minutos, horas, y
quizás un día, pero no mucho más. La persona, que en un primer momento
esta sujeta a la pérdida, intenta que no penetre en sí la noticia
dolorosa, la primera reacción seria expresarse en términos como “No puede
ser”, “No es cierto”, “No lo creo”, etc., esto es muy breve y es un
embotamiento, como un breve periodo de anestesia. La percepción de la
perdida da lugar a un dolor; entonces, para evitar el dolor, se aplica
aunque sea por un breve lapso una anestesia. No se quiere dejar entrar la
noticia dolorosa.
2) Fase de anhelo y búsqueda: Una vez que se rompe la primera fase de
embotamiento, aparece como una discusión, la penetración en la mente de la
idea de que esa pérdida ha ocurrido. Entonces deviene el segundo período
que es más largo, puede durar meses, años o toda la vida, hasta puede ser
eterno.
La idea que se suele tener de los duelos es que son bastante rápidos y
completos, o sea que duran poco y se completan.
Desde la perspectiva Bowlbiana, se apunta a un criterio diferente: los
duelos son mucho más largos de lo que se supone, (por supuesto dependiendo
de las características y circunstancias de la perdida) y nunca son
completos.
En esta fase de anhelo y búsqueda, que corresponde al intento de recuperar
a la persona perdida, se produce una escisión de la persona. Por un lado,
se acepta que la pérdida ha ocurrido, pero por el otro se alimentan
ilusiones, expectativas y esperanzas de búsqueda y recuperación de la
persona perdida.
La búsqueda de la persona perdida puede tener implicaciones motoras,
perceptuales o representacionales.
Generalmente se asocia la búsqueda con algo motor, en el sentido de que
uno se desplaza buscando, pero a veces lo que ocurre en los duelos es que
la persona se desplaza hacia los lugares donde estaba o en los cuales
concurría con la figura amada y perdida, (un cine, un café, una casa, un
paseo etc.). Este proceso es obviamente inconciente, “Mis pasos me
dirigieron sin darme cuenta hacia aquella plaza donde luego me di cuenta
que allí era donde veníamos a charlar con mi esposo”. Ese es el componente
motor de la búsqueda.
El componente perceptual implica que todos nosotros, cuando percibimos, no
lo hacemos indiscriminadamente, hacemos una selección que se llama
exclusión sensorial, porque sin ella sería imposible concentrarse en algo.
En una persona que esta sufriendo un duelo, hay una búsqueda en términos
perceptuales cuya atención es selectiva y esta dirigida hacia aquellos
aspectos de la realidad que representan a la figura perdida. Por ejemplo,
si estoy sentado en el living de mi casa sufriendo un duelo, mi mirada va
a dirigirse hacia aquellos aspectos de la realidad que tienen vinculación
con la persona perdida, (fotos, un álbum, un libro, u otros objetos), o
sea todo aquello que me recuerda la presencia del muerto y evito poner la
atención en aquello que facilita el olvido.
El componente representacional es lo que se denomina pensamiento obsesivo
de la persona que esta en duelo. Cuanto más agudo es el duelo, la persona,
presenta un rumiar obsesivo, piensa constantemente en el muerto o en las
condiciones de la muerte, si se podía haber hecho algo, si no se podía
haber hecho otra cosa, etc. Todo este rumiar, que muchas veces tiene
características obsesivas, representaría un intento representacional de
reunión y búsqueda de la persona perdida. También es común, en esta fase,
que ese alguien que ha perdido una persona sufra de ilusiones, y crea, por
ejemplo ver alguien parecido en la calle. Bowlby cuenta de una paciente
que había perdido hacía un año a su padre y creyó ver al mismo en la
calle, se acercó incluso a tratar de ver si ese hombre que estaba parado
era el padre de ella. Esa es la búsqueda motora, perceptual e ideativa de
la persona perdida.
3)Fase de desesperanza y desorganización: Si esto sigue su curso, si es
posible pasar esta segunda fase de anhelo y búsqueda, que implica el
reencuentro con la persona perdida, ocurre una fase de desesperanza y
desorganización.
Se pierde la esperanza de reunión y aparece la desesperanza. En una
expresión muy gráfica o poética de Bowlby dice que la persona que intenta
dar vuelta atrás la rueda del destino se da cuenta que esta fracasando en
su intento, que no puede lograr la reunión anhelada La persona entra en un
estado depresivo de frustración de los anhelos de búsqueda, y de
desorganización, en el sentido que se siente incapaz de organizar las
cosas de su vida; cae en un estado afectivo depresivo porque ha fracasado.
4) Fase de mayor o menor reorganización: Si es posible superar la tercera
fase, se llega a la última de mayor o menor reorganización. Acá hay que
entender reorganización desde el punto de vista de la teoría de Bowlby,
como reorganización de los modelos representacionales, ya sea del self o
del mundo. En términos más concretos, sería que si se acepta que es un
fracaso dar vuelta atrás la rueda del destino, entonces la reorganización
puede llegar a implicar que: el que es un esposo se redefina como viudo;
que la familia de cinco miembros acepte, se redefina, y se reorganice como
de cuatro miembros; que lo que era una novia que fue abandonada, se
redefina y se acepte como sola, soltera o abandonada.
Como puede verse, en última instancia se llega a la aceptación de la
realidad. Freud y Bowlby coincidirán en el tema de la realidad. Pero en
Bowlby se llega por descarte, porque no se puede dar vuelta atrás la rueda
del destino. En Freíd, es la exhortación de la realidad quitar la libido
del objeto; en Bowlby, es la impotencia frente a la pérdida la que
finalmente hace que la realidad sea aceptada, dado que no existe más
remedio.
Lo que el duelo intenta es la recuperación de la figura de apego. Al no
poder hacerlo porque fracasa inevitablemente el intento de recuperación se
produce o no el paso a la etapa de reorganización y de allí dará lugar al
duelo normal o patológico.
e) Duelo normal. Duelo patológico. Duelo crónico
Duelo normal
Desde este punto de vista, seria haber atravesado las cuatro fases del
duelo y haber llegado a un mayor o menor grado de reorganización con la
aceptación de la perdida.
Duelo patológico
El duelo patológico puede corresponder a la extensión de la fase de
embotamiento, y así, el bloqueo emocional se puede extender por meses,
años o toda la vida. Esto se observa en aquellos duelos que han tenido
características muy traumáticas, por ejemplo, las muertes súbitas son
experiencias traumáticas de esta índole. Lo que pueden hacer estas
personas es actuar bloqueados, como si nada hubiera ocurrido y eso les
permite manejarse por la vida relativamente bien en una serie de
actividades, pero están sujetas a un brusco quiebre.
Duelo crónico
Es otra variedad de duelo patológico. Es la extensión, ampliación de las
fases dos y tres. Quiere decir que las fases de anhelo y búsqueda y la de
desesperanza y desorganización también pueden extenderse en el tiempo. Es
normal que una persona tenga la ilusión, en periodo de duelo de que ve a
algún familiar muerto pasando por la calle, incluso podría no considerarse
anormal alguna alucinación en esta época. Podría estar dentro de los
parámetros de la normalidad: es normal que se mantengan los objetos del
muerto, que el cuarto permanezca intocado, que la ropa permanezca colgada,
eso correspondería a mantener las cosas como están hasta tanto vuelva,
porque los cambios (tirar, no ver, no pensar, olvidar) significa renunciar
al reencuentro. Si alguien viene y dice que ha ido a una sesión de
espiritismo y consiguió hablar con su marido, en una etapa de duelo así,
no se lo consideraría anormal ni que se ha psicotizado o algo por el
estilo.
Pero esta fase puede tener una evolución anormal, una de ellas es la
momificación, que se le llama así porque los antiguos egipcios momificaban
a los muertos, siempre con la idea de un reencuentro en el más allá, de
algo que se iba a realizar en el más allá. Para casi todas las religiones,
la muerte no significa el fin, significa el reencuentro, este anhelo y
búsqueda esta en el centro de casi todas las religiones y mitos.
En la historia universal, hay muchas manifestaciones de la cultura que
tienen como centro y eje el reencuentro: el culto de los antepasados, el
juicio final, el paraíso, el mas allá, el viaje de los muertos, etc., casi
todas tiene como motivo alguna forma de reencuentro en el más allá.
Algunas variantes pueden ser patológicas por ejemplo, las ubicaciones
inapropiadas del muerto se consideran una manifestación de duelo crónico
patológico. Cual sería la ubicación apropiada del muerto. La ubicación
apropiada en nuestra cultura podría ser el cementerio, una fotografía,
etc.
Puede haber ubicaciones inapropiadas del muerto, por ejemplo a un animal
que se le pone el nombre del muerto, algún nuevo hijo al cual se le pone
el nombre del hijo muerto. Entonces, hay un duelo patológico en el sentido
de que no se ha llegado a abandonar la esperanza y aceptar la perdida, ha
habido un reencuentro mágico con el nacimiento de ese nuevo hijo.
Hay personas que tienen diálogos con el muerto. Dentro de ciertos límites
que no son fáciles de establecer, estos diálogos son normales. Es común
que una mujer que no este acostumbrada a realizar tareas de tipo
organizativo hable con el muerto consultándole en el sentido de que es lo
que le correspondería hacer: vendo o no vendo la casa, hago o no hago
esto, etc. Eso es normal dentro de ciertos límites; se siente acompañada
por la figura perdida y, de alguna forma, es como si la tuviera. Ahora, si
pasados muchos años eso sigue adquiriendo características muy concretas y
alucinatorias, ya se considera que estaría dentro del duelo patológico.
d) La terapia en los procesos de duelo desde la concepción de bowlby
La nueva propuesta clínica de Bowlby seria la siguiente: el paciente que
esta en un duelo (si es un duelo importante por supuesto con mayor razón)
suele sufrir un alejamiento de la realidad y suele mostrar comportamientos
injustos.
Alejamiento de la realidad quiere decir que puede tener ideas
absolutamente irrazonables. Ese alejamiento de la realidad es lo que
configura el duelo patológico.
La otra característica es el comportamiento injusto, porque se considera
que lo que es normal en un duelo, desde esta perspectiva, es la presencia
de manifestaciones de rabia, de ira u odio, contra diversas personas a las
cuales se hace responsable de lo ocurrido (podrían ser los médicos, podría
ser un familiar, al cual se culpa; si tiene tendencia melancólica, por
supuesto será contra sí mismo). Entonces se actúa tan injustamente porque
se hacen apreciaciones tales como la ineptitud, falta de profesionalismo y
hasta, incluso, intencionalidad de la enfermera que no lo cuidó, motivo el
error y la muerte, etc., o sea, acusaciones a los supuestos responsables
de la pérdida.
Como estas dos características: alejamiento de la realidad y
comportamiento injusto son bastante comunes en los duelos, Bowlby
considera que el terapeuta, por más irracionales e injustos que parezcan,
debería analizar y acompañar todos los esfuerzos del paciente por el
intento de recuperación de la figura perdida. Esto significaría que si
viene la paciente y cuenta que fue a una sesión de espiritismo, que hablo
con su marido y que le explicó una serie de cosas, podría ser que el
analista le analizara el deseo de tenerlo a él otra vez presente para
poder hablar con él y eventualmente sentirse acompañada. Quiere decir que,
como terapeutas, estamos acompañando los anhelos y reintentos de
recuperación y búsqueda.
Cuando las sesiones de espiritismo vayan menguando, o cuando, por alguna
razón, se vea la infructuosidad de continuar en la búsqueda de la figura
perdida, se ira analizando la otra parte correspondiente, o sea, el dolor
que es desde esta perspectiva la resultante del anhelo frustrado de
recuperar la persona perdida, o sea cuando la perdida se hace evidente.
Duele por lo que se anhela querer tener y no se tiene; entonces en ese
momento, se proseguirá el análisis con las frustraciones, desesperanzas y
todo el proceso del dolor.
El analista no ejerce el papel de representante de la realidad, es más
bien un acompañante de los deseos y anhelos concientes e inconcientes del
paciente, de reunión y búsqueda de la figura perdida.
La realidad, en principio, opera por si misma; no hace falta que el
terapeuta se encargue de la realidad, esta se encarga por si misma. Por
otra parte, los que viven alrededor del paciente, son los encargados de la
realidad, porque son los que suelen decir que tal cosa ha ocurrido, no
hace falta que el terapeuta sea el representante de la realidad.
De modo que los terapeutas acostumbrados a operar como representantes de
la realidad, acostumbrados al tema de la verdad, a lo mejor tenemos
demasiada inclinación a hacerle notar a un paciente la verdad de las
cosas, pero eso no resulta útil en un caso como este; el paciente ya sabe
la verdad porque se lo dijeron sus amigos, sus parientes, porque la
realidad misma se lo va a ir diciendo.
BIBLIOGRAFIA
Bowlby, John: El vinculo afectivo. Barcelona Paidós 1993.
Bowlby, John: La separación afectiva.
Bowlby, John: La pérdida afectiva.
Bowlby, John: Una base segura. Buenos Aires, Paidós, 1989.
Freud, Sigmund: Obras completas. Amorrortu
Klein, Melanie: Obras completas. |